miércoles, enero 16, 2013

LOS ROSTROS DE PIZARRO

"Ciertamente la presencia histórica de Francisco Pizarro genera sentimientos encontrados, algunos destacan sus dotes de organizador, administrador y otros sus mañas, ambiciones y malas artes para apropiarse de bienes que correspondían a los naturales. Con motivo de estar próximos al aniversario de Lima, el profesor Antonio Zapata presenta un breve recuento de las diversas interpretaciones historiográficas respecto del marqués conquistador."


POR: ANTONIO ZAPATA VELASCO

Esta semana es el aniversario de Lima y pocos han de recordar a su fundador, el conquistador Francisco Pizarro, de quien circula una “leyenda negra” que forma parte del saber común. La educación escolar lo retrata como codicioso, violento, mentiroso y cruel, con amigos y enemigos por igual.

Esa visión negativa del conquistador ha acompañado una revaloración del mundo andino. Gracias a ella, la historiografía sobre los incas sigue siendo abundante y de tono positivo; mientras que Pizarro ha pasado de héroe a figura casi anónima.

El Pizarro heroico fue construido por Raúl Porras Barrenechea, quien lo muestra como un creador, que funda ciudades e incorpora el territorio a Occidente; es un visionario con alma de estadista, construye y no destruye. Mejor dicho, en el mismo acto consuma las dos acciones. Así, el Pizarro de Porras es ante todo fundador, porque organiza un estado vinculado a Europa y diseña la primera red urbana, que ha permanecido hasta hoy. 

La visión de Porras corresponde al “hispanismo, que subrayaba dos elementos encarnados por Pizarro: occidental y padre de mestizos; en efecto, todos sus hijos tuvieron madre indígena. Pero, esa postura fue controvertida por una interpretación opuesta, el “indigenismo”.

Esa segunda corriente construyó la leyenda negativa de Pizarro. Fue presentado como aprovechado; astuto antes que inteligente, hipócrita y doble cara, engañó a Atahualpa. Esa versión se encuentra en un libro de Juan José Vega titulado La Guerra de los Viracochas. Ahí la clave de Pizarro se halla en la mentira y el camuflaje, al presentarse como divinidad.

Esta polémica duró muchos años y dividía a la civilidad porque no se restringía al sujeto aparente –los conquistadores– sino que se extendía a todos los órdenes de la vida, constituyendo ideologías bien precisas. La superación de ese anclaje fue obra de investigaciones más amplias, que comparan el caso andino con el azteca e incluso pretenden síntesis sobre la actuación europea en el Nuevo Mundo.

Entre otros, destaca un libro del historiador italiano Ruggiero Romano, quien ubica a los conquistadores como engranaje de la expansión capitalista. La obra de Pizarro habría correspondido a la etapa de la acumulación originaria del capital, por la vía de la explotación colonial.

Luego, esa interpretación fue desarrollada por el historiador peruano Rafael Varón, en una tesis doctoral que explica el carácter mercantil de la empresa de los Pizarro. En primer lugar, se trata de un clan y no un individuo. Luego, merced al descubrimiento, Francisco Pizarro contrata con el Rey y procede a formar una empresa, destinada a someter a los indígenas.

Dicha compañía tenía un aspecto político, pactado precisamente con el monarca, que concernía al gobierno que seguiría al eventual triunfo hispano. Pero, la parte económica estaba librada a inversionistas privados, que pagarían un tributo del 25% y que actuarían en beneficio particular. Estos conquistadores-empresarios fueron liderados por los Pizarro, quienes comandaron los negocios, a la vez que gobernaron la naciente colonia.

Esas eran las versiones hasta que el ex presidente Alan García, ahora dedicado a escribir, publicara un libro sobre la política en tiempos de Pizarro. En este texto, el conquistador es buen alumno de Maquiavelo, formula un plan político y sabe ser flexible para irlo construyendo. A ratos, el texto transmite la sensación de autobiografía, pero subraya efectivamente las grandes decisiones políticas del período y destaca como cualidad del conquistador una muñeca a la vez sagaz y firme.

De este modo, la evaluación de Pizarro fue pendular, de héroe a villano. A continuación, la historia social lo interpretó como parte de un mecanismo mayor –la expansión inicial del capitalismo– del cual fue agente aprovechado.

Como conclusión, aparece el rostro del astuto fundador de Lima y padre del patrimonialismo peruano, con él comenzó esta jarana que hace ricos a los gobernantes.

lunes, enero 07, 2013

RESPONSABILIDADES Y CRISIS DEL CONGRESO


Los escándalos éticos de congresistas en los últimos veinte años han generado y prolongado la agonía del congreso como institución garante de la representación ciudadana. Lo preocupante es que cada vez más ciudadanos perciben que el congreso es una institución inútil y sin importancia.   
A nivel latinoamericano nuestro país tiene el congreso con menos respaldo ciudadano.  Esta percepción ciudadana se justifica, fortalece y consolida con acciones como el cobro de un “bono de representación” que ha generado indignación nacional.
En 1990 cuando Alberto Fujimori asumió la presidencia, el congreso se había ganado la fama de ser excesivamente burocrático, neutralizador del ejecutivo, un obstáculo para el desarrollo y para superar los problemas que urgían en nuestro país. Esto sirvió de justificación para su disolución en 1992 y contó con el aplauso de la platea ciudadana[1]
La reorganización del legislativo planteada por Fujimori debía superar las debilidades que justificaron el golpe, por ello se requería un congreso práctico (unicameral), ágil, una maquinaria emisora de leyes que permitiera al ejecutivo afrontar los problemas que afectaban al país (terrorismo, narcotráfico, corrupción, pobreza). Se vendió la idea que la bicameralidad restaba celeridad al momento de aprobar leyes “en beneficio del país”, burocratizaba el rol del congreso, 240 parlamentarios entre senadores y diputados obstaculizaban la labor del ejecutivo y el rol fiscalizador del poder judicial, que dicho sea de paso también era y es corrupto, ademas resultaba un gasto excesivo para un estado en crisis.
Como todos sabemos, la población respaldó las reformas del gobierno: un congreso unicameral -de mayoría oficialista para 1993- con 120 congresistas y la aprobación de una nueva constitución por referéndum, pues la anterior (la de 1979) era producto de ese congreso desprestigiado, burocrático e irresponsable. 
Han transcurrido 20 años desde el autogolpe del 5 de abril y los males que afectan nuestro congreso se han agravado. Hoy como ayer se habla de un congreso corrupto, burocrático, inmoral, creado en el marco de una dictadura y con una constitución que nació en medio de la autocracia. No sea que nuevamente estemos generando las condiciones para una nueva disolución justificada del congreso y subsecuente dictadura, que como antes generó un grave impacto en el desarrollo de nuestra democracia y atropelló los derechos ciudadanos.
Pero quienes tienen la responsabilidad ante esta crisis institucional.
Gran parte de la responsabilidad corresponde a la dictadura de Alberto Fujimori pues utilizó el “renovado” legislativo no solo para sostener y prolongar su permanencia en el poder, sino además para privilegiar a grupos económicos – lobbies con empresarios extranjeros –  con afanes extractivos, asegurar las privatizaciones y brindar todas las  facilidades en la disposición de fuerza laboral “flexibilización laboral”, aun cuando esto significó la eliminación de sindicatos y con ello derechos laborales. No cambiaron aquel pasado que fue motivo de su disolución, sino aprovecharon las nuevas condiciones para servirse y mantener el poder a todo costo.
El transfuguismo, fue un fenómeno que se desprende de este uso fujimorista del parlamento. Todos recordamos los vídeos grabados por Vladimiro Montesinos que prueban el grado de importancia para el gobierno de disponer del control absoluto de las instituciones del Estado. Parece que esta idea de servirse del poder, crear clientelas, establecer redes de influencia y el congreso como medio para "faenones" y enriquecimiento, son la principal motivación para quienes ansían un escaño.  Cuando se convoca a elecciones los partidos políticos abren sus inscripciones al mejor postor  y los interesados están dispuestos a invertir grandes sumas de dinero para postular en cualquier plancha sea cualquiera la tendencia política que tengan que representar, total una vez en el congreso nada asegura su permanencia en el partido, siempre hay mejores propuestas.
La prensa tiene parte de la responsabilidad, pues presenta los actos de corrupción solo como sensacionalismo mediático, “el chongo de la semana” y en ese nivel se mantiene hasta un nuevo “chongo” y contribuye a la caricaturización de la labor congresal. La prensa se comporta como el candelero en la pelea, quien hecha leña al fuego sin llegar a asumir su responsabilidad ni comprometerse en la resolución del conflicto. La mayoría de periodistas evitan presentar el problema en contexto, buscando sus causas y consecuencias, las complicaciones que actos de corrupción pueden generar en nuestra débil democracia, presentando casos y comparando realidades, de tal manera que los ciudadanos a través de esta información integral del problema, podamos aperturar espacios de dialogo deliberativo sobre estos asuntos y comprometernos en la toma decisiones que tengan un impacto decisivo en la reorientación de la política en nuestro país.
Los ciudadanos también tenemos parte de esta responsabilidad, al no asumirnos como miembros activos en la administración del poder político. Asumir la responsabilidad como ciudadanos, significa fiscalizar las acciones del gobierno, exigir con nuestro consumo una mejor información de la prensa, organizarnos y emitir una elección informada y responsable.
Está claro que la coyuntura política de 1990 era diferente, la agobiante crisis económica heredada por el gobierno aprista y el creciente avance del terrorismo eran temas que requerían de acciones políticas inmediatas, pero que debían corresponder al estado de derecho, un estado de derecho que estuvo ausente a lo largo de aquel decenio fujimorista.
Todos tenemos parte de responsabilidad en esta crisis ética. Como ciudadanos observamos las denuncias de la prensa y somos los primeros en cuestionar y escandalizarnos de los actos de corrupción de los congresistas. Sin embargo en nuestra cotidianidad cometemos pequeños actos de corrupción, que aunque no son publicitadas ni expuestas por la prensa, tienen el mismo daño que aquellas en que se involucra a los congresistas. Pasar una luz roja, cruzar a mitad de calle y evitar los puentes peatonales, piratear el cable, viajar usando la tarjeta de un amigo o familiar universitario o bombero, bambear productos, arreglar los medidores de luz y agua para pagar menos…tienen el mismo impacto antipedagogico en la sociedad. No existen grandes actos de corrupción ni pequeños actos de corrupción, solo una actitud corrupta extendida e institucionalizada en nuestra sociedad, donde el cambio depende de tí.
RELACIONADOS
¿Revocatoria instantánea del congreso? (Mirko Lauer)
Cuidado: Golpe avisa  (Rocío Silva)


[1] No hemos dejado de ser platea, seguimos observando el espectáculo, vociferando, renegando, sin asumir la responsabilidad de ser parte de. Democracia se resume en participación y aún no hemos desarrollado a plenitud ese ejercicio. 

LOS “LAOGAIS” DE MAO



Se anuncia en las noticias de hoy el fin de los "laogais".   

En China, desde la época del tirano Mao, se crearon centros de reclusión para delitos menores denominados “laogai”. Inicialmente estos centros fueron verdaderos campos de concentración donde se recluía a los opositores del comunismo para su “ reeducación a través del trabajo”. Esta "reeducación" significaba aceptar sin chistar el comunismo chino.

Los reclusos trabajaban en campos agrícolas y fábricas, por este trabajo reciben un mísero pago de menos de medio dólar mensual. Mucha de esta producción está destinada a la exportación. Reciben una alimentación basada en pan de maíz y sopa de verduras, una vez por semana reciben un trozo de carne de cerdo.   Debido al hacinamiento e insalubridad, los prisioneros están expuesto a enfermedades generadas por pulgas, piojos y roedores, por ello son rapados y sus habitaciones rociadas con insecticidas tóxicos.   Las habitaciones son muy pequeñas en ellas deben ingresar diez prisioneros quienes duermen en el suelo que puede ser de madera o concreto, disponiendo de un espacio de 30 cm para cada uno. No disponen de un servicio para la higiene personal. Tienen un silo, y un solo depósito con agua para uso común.

Opositores, disidentes, o cualquier persona que no se alinee al dogma comunista, podía ser recluido en los laogaís, sin un proceso judicial y sentencia. A todas luces un sistema penitenciario donde los derechos y dignidad humana son los grandes ausentes.

También ver:

jueves, enero 03, 2013

TACNA 1813, LA REBELIÓN DE PAILLARDELLE


El militar argentino  Enrique Paillardelle retomó la rebelión de Tacna iniciada en 1811 por Antonio de Zela. Mantuvo el mismo objetivo de abrir paso a las tropas argentinas provenientes del Alto Perú. Aunque sus intentos emancipatorios no tuvieron éxito, la experiencia recogida de estas acciones llevo a determinar la nueva estrategia de San Martín quien replanteó la ruta hacia nuestro país atravesando los andes, independizando Chile y luego por mar llegar al Perú para consolidar la independencia. Como muchos otros creyentes en la libertad americana Paillardelle fue fusilado en su propio país en 1815...  

Por Antonio Zapata

En 1813, el criollo Enrique Paillardelle dirigió una sublevación en Tacna, que este año cumple su bicentenario. Ese acontecimiento confirma que los patriotas peruanos estuvieron en la pelea por la emancipación desde la primera hora. Sin embargo, fueron derrotados y la independencia se retrasó unos años con relación a la mayoría de América Latina.

Paillardelle había nacido en Buenos Aires, de padre francés y madre tacneña, por lo que disponía de una red de parientes en el sur del Perú. Se unió a las tropas criollas que derrotaron las invasiones inglesas que asolaron el virreinato del Río de la Plata. Eran los últimos años de presencia española en América y Paillardelle permaneció en el ejército hasta la triunfante revolución de Mayo, que en 1810 derrocó al último virrey del Plata.

Ya tenía 35 años cuando fue ganado por un tremendo ardor revolucionario, que aceleró el resto de su existencia; fue un pequeño cometa que cruzó el sur de América. Paillardelle se unió a la expedición de Manuel Belgrano, que saliendo de Buenos Aires pretendió cruzar la actual Bolivia y, a través de los Andes, llegar al Perú para enfrentar al virrey. Esa era la ruta que intentaron los patriotas platenses varias veces y siempre fueron vencidos.

Paillardelle fue comisionado por Belgrano para insurreccionar el sur del Perú. En Tacna convenció a un grupo que se amotinó en octubre de 1813. Los rebeldes aprovecharon el ánimo favorable a la causa patriota tomando el cuartel con apoyo popular, continuando con la ruta abierta por Francisco de Zela dos años atrás.

Una vez capturada Tacna, Paillardelle formó una pequeña fuerza que salió a tomar Moquegua, siendo Arequipa su meta máxima. En forma paralela, Belgrano avanzaba por la actual Bolivia y amenazaba La Paz. Los tacneños salieron hacia Moquegua uniformados con colores argentinos; el celeste y blanco identificó a estos soldados que anunciaban el Perú independiente.

Sin embargo, todo fue un desastre. Belgrano fue derrotado en Ayohuma, mientras que Paillardelle fue vencido en la puerta de Moquegua, por tropas arequipeñas realistas. Sin embargo, el líder porteño no fue capturado en la batalla y logró retroceder a Buenos Aires. Ahí se unió a San Martín y fue uno de los partidarios de un cambio fundamental de estrategia militar.

Basado en su experiencia personal, propuso abandonar la ruta boliviana y más bien cruzar los Andes por Chile, para seguir a Lima navegando por mar. En ese sentido, colaboró con San Martín en el diseño de un nuevo plan de guerra, que condujo a la victoria de la independencia. Posteriormente, dejó a San Martín y unió su suerte a Carlos Alvear, uno de los más controvertidos líderes de la Argentina naciente. Alvear estableció un régimen autoritario, que fue derrocado de mala manera y el nuevo gobierno tomó represalia contra sus partidarios. El “chivo expiatorio” fue precisamente Paillardelle, quien había comandado las tropas leales a Alvear. Así, la patria lo fusiló en mayo de 1815; fue un revolucionario que se salvó del virrey, no obstante haberlo retado por las armas, pero cayó ante sus pares en una guerra civil.

El periplo de Paillardelle evidencia los fuertes vínculos entre la revolución platense y los patriotas peruanos del sur. Tanto Zela como Ángulo, Pumacahua y el mismo Paillardelle pueden interpretarse en clave porteña. Asimismo, muestra lo persistentes que fueron los esfuerzos peruanos por independizarse, antes de que llegaran San Martín y Bolívar. Por último, su puesto en la historia corresponde a quien canalizó el ánimo patriota del sur peruano, anunciando la gran rebelión de los hermanos Ángulo y el cacique Pumacahua, que ocurrió al año siguiente.

No existe una buena biografía peruana de Paillardelle, no obstante su cinematográfica vida. Para encontrar información es necesario recurrir a historiadores argentinos. Uno de sus clásicos, Bartolomé Mitre, lo incorpora como personaje en su famosa Historia de Belgrano y la independencia argentina.

miércoles, diciembre 26, 2012

CIEN AÑOS DE MADRE DE DIOS

"El origen de Madre de Dios tanto como su historia están asociadas a la explotación de recursos y por lo tanto a episodios de violencia y contaminación. Antonio Zapata nos presenta un breve análisis de la utilidad económica de esta región desde la perspectiva histórica.
Aun no se ha comprendido que la verdadera riqueza de Madre de Dios se encuentra en su biodiversidad (flora y fauna) muestra de ello son la Reserva de Tambopata y la Reserva Nacional del Manu, ademas de su diversidad paisajística atractiva para el turismo..."  


En diciembre de 1912, el gobierno de Guillermo Billingurst elevó Madre de Dios a la categoría de departamento. En ese momento,  estaban llegando a su fin treinta años de auge del ciclo del caucho.
Las gomas habían transformado la selva, generando su violenta incorporación a la heredad patria. Hasta entonces, Madre de Dios era habitada por grupos étnicos amazónicos y el estado no se había hecho presente. Pero, al inventarse la vulcanización del caucho, empezó el ciclo gomero, inicialmente en Brasil y al llegar al Perú, primero alcanzó a Loreto y llegó tarde a Madre de Dios.
El mismo río era mal conocido y circulaban noticias vagas sobre su curso. El famoso Carlos Fermín Fitzcarraldo realizó un descubrimiento clave, que permitió recorrer la hoya del río Madre de Dios. Los caucheros llegaron con él, recogiendo el jebe que se hallaba en bosques naturales; no lo sembraban, tampoco cuidaban el árbol, dependiendo el tipo, lo sangraban o lo derribaban para extraer el látex. Por lo tanto, no eran sedentarios, sino nómades e iban destruyendo bosques a su paso. Eran grupos liderados por un patrón acompañado por unos treinta peones, que se adueñaban de un pedazo de la selva, antes de mudarse más allá, siempre peleando con los nativos.
El principal problema era mano de obra, no había suficientes trabajadores. Por lo tanto, recurrieron a una vieja práctica selvática, la correría contra grupos étnicos originarios. Hombres armados entraban a las aldeas, matando varones adultos y raptando mujeres y niños. Las mujeres eran empleadas como esclavas sexuales y los niños eran entrenados para luego ser incorporados como peones.
El caucho fue muy destructivo de la ecología y  de los seres humanos integrantes de las tribus amazónicas. Además, se acabó de súbito, cuando los ingleses trasplantaron el árbol a sus colonias de Java y Sumatra. Ahí sembraron plantaciones que eran mucho más eficientes y el precio se vino abajo, terminando con la producción en Sudamérica.  
Luego, Madre de Dios atravesó un largo letargo, hasta que, empezó una nueva fiebre, esta vez del oro. Desde las montañas andinas hasta la cuenca amazónica, en la región existe abundante oro. No está agrupado en vetas sino suelto en pepitas y corre por los ríos. Un sistema de dragas y el uso intenso de mercurio permite recuperarlo. La producción es inmensa, máxime cuando la crisis mundial ha disparado a las nubes el precio del metal precioso.
Nada detiene a las dragas, ni los operativos de las FFAA que se realizaron en el anterior gobierno ni las sanciones a sus operadores políticos, como el célebre “comeoro”, suspendido de su función como congresista. Al igual que en el ciclo anterior del caucho, los perdedores son el medio ambiente y la gente. Los químicos vienen destruyendo la selva, reemplazada por un páramo desértico. Asimismo, los jornaleros de los lavaderos son mal pagados y trabajan sin cuidado alguno. Sólo ganan los dueños del oro, que además fluye bastante por contrabando, burlando impuestos y dejando poco, también para el estado. Así, en el Perú, la periferia expresa crudamente los excesos del modelo de desarrollo.
Pero, levantándose sobre tantos problemas, se hallan notables esfuerzos por recuperar la identidad regional. Por ejemplo, la profesora Ángela Quispe ha publicado una historia local bastante solvente. Asimismo, el club regional en Lima ha estado muy activo y especialmente el comandante Carlos Schiaffino, quien ha recopilado los informes de la Junta Fluvial, que a comienzos de siglo XX, participó dinámicamente de la afirmación peruana en la región. Efectivamente, Schiaffino rescata a los héroes de la primera instalación del estado, ya que durante la era del caucho la región fue disputada con Brasil y especialmente con Bolivia.
A ese ánimo celebratorio de Madre de Dios se ha sumado la Municipalidad de Lima, a través de la galería Pancho Fierro, que ha inaugurado una interesante muestra fotográfica sobre tan alejado y querido rincón de la patria.

lunes, diciembre 24, 2012

MEMORIA SELECTIVA


Esta película peruana, es una denuncia de los excesos cometidos por las Fuerzas Armadas. Fue dirigida por Francisco Lombardi en pleno contexto de violencia terrorista año 1988. 

"La violencia protagonizada por los grupos terroristas y el Estado peruano entre 1980 - 2000, forma parte de la historia reciente de nuestro país. Más de sesenta mil ciudadanos asesinados quebrantaron todo esfuerzo de integración social y política de la nación peruana. Las heridas aún continúan abiertas, sobre las cuales es muy difícil desarrollar los principios básicos de una democracia real. Aún el Estado peruano, no ha dado muestras reales de un verdadero “mea culpa” sobre los crímenes de lesa humanidad que comprometieron a las fuerzas armadas y a los gobernantes de aquellos años. 

Valentín Paniagua tuvo la voluntad política y democrática de reconciliar al Estado con las víctimas de la violencia a través de la “Comisión de la Verdad”. La comisión de la Verdad desarrolló una gran labor, inédita e histórica, pues fue la primera vez que el Estado demostró en la práctica capacidad de escucha, considerando y valorando los testimonios de ciudadanos que padecieron la violencia, principalmente pobres, analfabetos, rurales, marginados. Este esfuerzo académico, humanista y democrático, fue desfigurado años después, fundamentalmente por intereses políticos. Las muertes se convirtieron en controvertidas cifras estadísticas y las recomendaciones de reparación civil en excesivo e inmerecido gasto estatal. 

En los últimos años, el desarrollo económico y la estabilidad política que vivimos han permitido la promoción de libertades propias de un país republicano cuya democracia – tantas veces interrumpida – continua en desarrollo. En este marco, los movimientos terroristas del pasado, han trazado la estrategia de hacer uso de “mecanismos legales” para mantener, justificar y difundir su otrora discurso de odio. Si bien una democracia debe garantizar la libertad de expresión, la misma democracia debe ser implacable con quienes a costas de esta libertad busquen difundir un discurso basado en el odio. Movadef es un colectivo seguidor del pensamiento Gonzalo y claro ejemplo del uso de mecanismos democráticos para legitimar una ideología que recoge lo más sanguinario del maoísmo de Guzmán" Comparto con ustedes este artículo del psicoanalista Jorge Bruce"   


Por: Jorge Bruce

La lectura del proyecto de ley del “Negacionismo de los Delitos de Terrorismo” merece un debate serio, en la medida que pretende legislar acerca de la memoria de los peruanos. El primer punto discutible es que exista una memoria compartida y sólidamente establecida, acerca de los terribles sucesos asociados a la violencia política desatada por Sendero Luminoso. Si bien somos mayoría quienes pensamos que ese grupo terrorista cometió una cantidad atroz de crímenes, especialmente contra personas vulnerables de los estratos más desprotegidos de nuestra sociedad, a quienes decían defender, es legítimo cuestionarse acerca de las condiciones que explican ese acontecimiento.

Lo contrario implicaría una versión acrítica y monolítica, maniquea, en donde Sendero encarna el mal y el Estado el bien. Esta visión simplificadora obviaría la complejidad y precariedad del funcionamiento de la sociedad peruana, en donde desigualdades seculares permitieron el florecimiento del grupo terrorista, pero también fomentaron–y hasta secretamente alentaron- masacres reiteradas a lo largo de veinte años en puntos alejados de los centros urbanos más modernos.

Y aquí surge el segundo punto de discusión. Sendero no fue el único responsable de esos crímenes. El mencionado proyecto de ley cita abundantemente el informe de la CVR, pero lo hace exclusivamente para referirse a los crímenes senderistas. Esto es a lo que aludía al inicio de este párrafo. Tan negacionista es minimizar o borrar los crímenes de Sendero como los de las FFAA. Todo abuso contra los derechos humanos es un crimen, venga de donde venga. ¿Por qué pergeñar una ley solo para un lado de los perpetradores? Hay aquí un peligroso contrabando que conduce a desaparecer, más bien, las masacres cometidas por militares como Telmo Hurtado o el grupo Colina. Al enfocar los reflectores exclusivamente sobre un lado de la historia, se proscribe la comprensión de un fenómeno de altísima complejidad. En esos años atroces se conjugaron los principales males de nuestra Historia.

El racismo, el desprecio por el otro desvalorizado, su invisibilidad, la violencia en el núcleo de una sociedad compuesta por habitantes de distintas categorías. Solo así se explica que durante tantos años pudieran continuar los asesinatos y torturas en la sierra y selva, en el silencio siniestro de la pulsión de muerte.
Esto no se va a solucionar con leyes que prohíban opinar en voz alta. Es obvio que el proyecto de ley tiene nombre propio: Movadef o cualquier otro sucedáneo de Sendero que surja en estos años. Pero se infiltra la intención de desviar la atención para no mirar en dirección de los militares. En ambos casos es indispensable sancionar a los culpables y reparar a las víctimas. No prohibir pensar y discutir, a criterio del juez. Beatriz Sarlo en un texto reciente (“Tiempo Pasado: Cultura de la memoria y giro subjetivo, una discusión”), cita a Susan Sontag: “Quizá se le asigna demasiado valor a la memoria y un valor insuficiente al pensamiento.” Eso es lo que necesitamos: menos leyes y más debate.

miércoles, noviembre 21, 2012

FAENÓN EN EL PAGO DE BONOS DE LA REFORMA AGRARIA


La Reforma Agraria de Velasco consistió en expropiar los complejos agroindustriales y latifundios (principalmente del norte) y redistribuir estas propiedades entre campesinos organizados en cooperativas y sociedades. Esta expropiación, generó una deuda pendiente con los propietarios (hacendados y latifundistas)  a quienes se les otorgó bonos, a través de los cuales el Estado reconoció la deuda contraída.

Resulta que luego de cuarenta años muchos hacendados murieron y los herederos viendo lejana la posibilidad de cobrar prefirieron vender los bonos a entidades financieras (ver infografía). Estas entidades hicieron un gran negocio, adquirieron los bonos muy por debajo de su costo real, en muchos casos pagando el 20% o menos del valor. Hoy estos bonos están valorizados entre 3 y 8 mil millones de dólares.

El caso ha llegado al Tribunal Constitucional por gestión del Colegio de Ingenieros, quienes exigen el pago de la deuda agraria a precios actualizados y con sus intereses respectivos. En estos días, el Tribunal Constitucional debe emitir un fallo que al parecer será favorable a quienes tienen actualmente la propiedad de los bonos y esto porque el actual presidente del Tribunal Constitucional Ernesto Álvarez hizo un comentario a favor del pago de esta deuda lo cual fue considerado por medios periodísticos y críticos políticos como adelanto de opinión, dejando claro cuál será el fallo del T.C.

Según el presidente del Tribunal Constitucional “No hay adelanto de opinión porque este tema ya ha sido resuelto en el 2001, la obligación del pago es cosa juzgada, lo que se tiene que hacer es ver los mecanismos para llevar a cabo dicho pago con una solución para que el Estado honre sus compromisos” (tomado de entrevista en ATV+) además alerta que de no pagarse estos bonos históricos, el Perú estaría expuesto a denuncias de organismos internacionales.

Lo que llama la atención, es la preocupación de varios funcionarios del gobierno y miembros del Tribunal Constitucional en favor del pago de los bonos agrarios por tratarse de un “problema histórico”, ¿acaso el FONAVI también no es un problema histórico? y hasta existe un referéndum a favor del pago a los trabajadores. Bueno hay una diferencia que evidencia el interés desmedido por el primer caso y la desidia por el segundo. En el primero hay un gran negocio, un faenón y aceitadas que como ciudadanos debemos denunciar. 

Habría que preguntarse también por qué muchos de los jueces del tribunal no son cambiados, a pesar de ya haber cumplido el periodo para el cual fueron elegidos. Según nuestra constitución el Congreso es responsable de la elección de nuevos miembros, ¿que se están esperando?